Estudios científicos relacionan realizar cinco comidas al día con una menor prevalencia de sobrepeso y obesidad
Evaluar la relación entre la frecuencia de las comidas y un mayor o menor grado sobrepeso y obesidad, ha sido el objetivo con el que se han desarrollado en los últimos años diversas investigaciones científicas en diferentes grupos poblacionales: niños, adolescentes y adultos.
En concreto, el área de Ciencias de Salud Pública del King`s College de Londres realizó un estudio a 4.642 niños de entre 5 y 6 años, en el que se muestra cómo la prevalencia de la obesidad desciende según aumenta el número de comidas realizadas al día, estableciendo posteriormente el posible mecanismo biológico que explicaría esta asociación. Para estos investigadores, una comida abundante derivada de una menor frecuencia en la ingesta, además de una mayor carga calórica inicial, conlleva una mayor absorción de nutrientes que provoca un aumento de la distensión gástrica, y un vaciado gástrico más rápido.
Del mismo modo, estudios realizados en adolescentes evidencian que comer con mayor frecuencia es más sano. Así, la investigación llevada a cabo por el Centro de Investigación en Actividad Física, Salud y Tiempo Libre de la Universidad de Oporto, y realizada a adolescentes urbanos de entre 13 y 17 años, señala que una mayor frecuencia de comidas tiene un efecto positivo en la reducción del Índice de Masa Corporal (IMC). Otro estudio en adolescentes, realizado por el Departamento de Nutrición Clínica de la Universidad de Gotemburgo, observó que los patrones de comida con omisión del desayuno o del almuerzo se relacionaban con un estilo de vida menos saludable, y con una ingesta más pobre de nutrientes en cada una de las comidas.
En este sentido, otra de estas investigaciones, realizada en adultos por la Universidad de Massachusetts y la Universidad de Carolina Sur de Colombia, concluye que existe una clara relación entre la ingesta de 5 comidas al día y la reducción del sobrepeso y de la obesidad. Además, muestra también que no desayunar se asocia con un incremento en el riesgo de este tipo de patologías.
Otro de estos estudios, llevado a cabo por las Universidades de Gotemburgo y de Sahlgrenska, el Instituto Karolinska (Suecia) y la Universidad de Oslo, muestra que las personas obesas tienen unos patrones de consumo caracterizados por ingerir una mayor cantidad de alimentos a últimas horas de la noche, en comparación con las personas no obesas.
A este respecto, un análisis del Departamento de Psicología de la Universidad de Texas sugiere que la ingesta de comida durante diferentes momentos del día puede tener distintos efectos sobre el consumo global de alimentos. Así, comer por las mañanas tiene un mayor efecto saciante, mientras que comer por la noche, tiene un valor de saciedad más bajo e incita a ingerir mayores cantidades de comida.
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